Consejo para la economía familiar del 2008
Cómo era de esperar, en estos momentos, se está produciendo una situación en que las variables macroeconómicas
toman tendencia en cascada; como es evidente. Concretamente y para darle su verdadero nombre, estamos inmersos en
una situación de Estanflación (Stagflation).
Es bastante curioso por que es un fenómeno de coyuntura económica, en un marco de absoluta recesión que se
enunció por primera vez en a mediados de la década de los sesenta, en Inglaterra; y que tomó su máxima expresión
al final de la década de los setenta coincidiendo con las dos crisis de petróleo. En dicho estado, conviven situaciones
de fuertes estacionamientos temporales de la economía (parada de crecimiento económico en términos PIB, tanto neto
como bruto.) Aderezado todo esto, con fuertes tasas de inflación y fuertes tasas de paro.
También es frecuente encontrarnos como detonante tensiones por el lado de la oferta; que en lo que respecta a
la economía actual es casi totalmente el alza de los precios del petróleo. Una vez se superaron las dos llamadas
crisis del petróleo; con medidas tanto por parte de la demanda como por parte de la oferta, ayudadas de restricciones
severas en términos de política monetaria; todos los economistas reconocíamos este fenómeno como un hecho coyuntural
de difícil repetición. Pues sorpresa, décadas después se repite. Vamos hacia una crisis, por final de ciclo que
probablemente sea de mayor dimensión que la que vivimos en los setenta: se van ha producir altas tasas de paro,
altas tasas de inflación y una parada generalizada del crecimiento económico de forma global. A todo esto debemos
de sumar que las políticas monetarias que se están llevando a la práctica (…“fabricación en masa” de papel moneda…)
, no ayudan en absoluto a poder detener este fenómeno sino más bien lo alienta de una forma espectacular.
“Al fuego se le hecha gasolina”
Tenemos un aliciente más en esta coyuntura, que es una crisis de solvencia en el sector financiero, que no había en los setenta.
Se puede entender que presión puede realizar este Lobby, a nivel macroeconómico.
En fin, no consta intención alguna por mi parte de ser pesimista, trato de ser realista; y no tener una venda en los ojos.
Debemos de prepararnos para una época dura, en la que tendremos que gestionar mayor inestabilidad en el trabajo, crecientes
costes de la vida y probablemente tasas de interés de cierta pujanza. Tenemos que contener nuestros gastos familiares no
corrientes, tratar de aplazar los pagos financieros al máximo plazo posible y tratar de agrupar todos aquellos pagos a los
tipos de interés más competitivos, que habitualmente son los de término hipotecario.
Carlos Angulo
Analista Financiero |