Los problemas de liquidez hunden otro 20% en bolsa al banco alemán IKB
Está siendo sin duda una de la novedades de ésta crisis, que se ha
convertido en sistémica. Para dar a entender síntomas totales de desaceleración, tenemos que entender
que por primera vez en la historia, confluye una crisis de los dos factores comunes para todos los
sectores de la economía, la información (expectativas) y crisis financiera por falta de líquido.
Vivimos en un momento en el que la información es más potente que
en nunca. “Disfrutamos” de la era de la información; pero paradójicamente, es tanta la información que
tenemos a nuestra capacidad disponer, que se nos hace difícil encontrarla, evaluarla, contrastarla y tomar
decisiones suponiendo que no estamos manejando una información seudo completa por evitar al máximo las
asimetrías informativas (sesgo de veracidad o de refutación).
Todo esto exagerado a un infinito de
información y de interpretaciones, confluye que haya severas expectativas, en cuanto al desarrollo del minuto
a minuto económico. La economía, prácticamente se alimenta y se ha convertido, casi en su totalidad en
expectativas (información). A esto añadimos, que salimos del ciclo expansivo más potente de la historia
en cuanto a consumo se refiere. Teniendo además, una educación sobre el mismo lamentable.
Nadie nos ha
enseñado a consumir, y los propios bancos, no se han molestado en dar un conocimiento más exhaustivo
de lo que estábamos haciendo con nuestra capacidad financiera. Hemos financiado vacaciones a cinco años
vista, volviendo a salir de vacaciones el año siguiente con financiación a cinco años de nuevo.
Las entidades financieras han perdido el “rumbo”, han creído que la elasticidad del consumo y del
endeudamiento era infinita. La situación ha sido que las entidades buscan financiación de varias
formas; en mercados de deuda pública y privada. Lo que se puso de moda; para seguir prestando
dinero, fue vender la propia deuda de los bancos a terceros a cambio de una parte de la rentabilidad,
para entenderlo de forma muy sencilla. ¿Que ha sucedido?, que en el momento, que por motivos de
otra índole; se ha perjudicado la capacidad de pago de las economías domésticas la mora de los
productos de activo, hipotecas, ha empezado a resentirse; con lo cual las rentabilidades comprometidas
por esos productos de activo, pagaderos en productos de pasivo (la deuda comprada por inversores,
a un tipo de interés dado…); se ven comprometidas perdiendo el mercado solvencia y credibilidad.
Entendamos que el mercado financiero se compone de fundamentalmente de solvencia. Si
entendiéramos que, si depositamos nuestros ahorros en una rentabilidad ofrecida, y luego
tuviéramos dudas ya no sólo del retorno de la plusvalía, sino incluso del retorno del capital;
es evidente que lo más probable es que no depositen el dinero los clientes y los que tengan
querrán retirarlos… Los bancos se han visto atrapados entre sus partidas de Activo y de
Pasivo.
Carlos Angulo
Analista Financiero |