El auge de las compras con deuda entraña riesgos
El nerviosismo que se respira en los mercados encontró ayer un reflejo en el
Boletín Mensual del BCE, en el que se deja entrever que la crisis de las hipotecas basura de EEUU puede
contagiarse a Europa.
10/8/2007
El BCE se refiere a los riesgos que entraña para las entidades financieras el crecimiento exponencial
de las compras apalancadas (con alto endeudamiento) por parte del capital riesgo, que superaron los
650.000 millones de dólares en 2006, doblando las cifras de 2005.
Aunque matiza que la exposición directa a los riesgos de financiación de los principales bancos europeos
representa un porcentaje limitado de sus balances y de sus recursos propios, el BCE también subraya que
los riesgos indirectos son relevantes. En particular, por la dificultad con la que pueden tropezarse los
bancos para sindicar la financiación otorgada al capital riesgo.
El problema se extiende a la dificultad de colocar entre los inversores bonos respaldados con estas
deudas, algo que se empieza a notar: muchas empresas han decidido aplazar sus emisiones y algunas han
tenido que elevar las rentabilidades ofrecidas para poder encontrar compradores
Según el BCE, esta situación tiene rasgos en común con la que degeneró en la crisis hipotecaria de
EEUU: “Las elevadas ratio de endeudamiento de las últimas operaciones apalancadas pueden compararse con
la elevada ratio préstamo/valor de las hipotecas subprime”. El BCE también compara la práctica de la
“recapitalización del dividendo”, con la refinanciación hipotecaria, que es una de las claves de la
crisis del subprime.
La técnica de no descontar los dividendos para aumentar la valoración de la empresa objeto de compra
y utilizar este valor como garantía para el crédito se puede comparar con la subida del valor de los
inmuebles que se registraba en EEUU antes de la crisis y que permitía que familias con problema para
cumplir con los compromisos de pago accedieran a nuevos créditos usando su vivienda como garantía.
La bajada de los precios de los pisos, junto con la subida de los tipos de interés, fue uno de los
factores desencadenantes de la crisis subprime. Otra cuestión que preocupa al BCE es que se hayan
rebajado los criterios exigidos para la concesión de los préstamos, así como se hizo en la concesión
de hipotecas.
El BCE concluye que ante una fase bajista del mercado las entidades que mantengan los créditos
en balance son las que se verán más afectadas. Aunque matiza que la propagación sistémica de la
crisis dependería de “la adecuación de los colchones financieros de la entidad afectada” y su
relevancia en el sistema.
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