Las cajas españolas recelan del impacto de las hipotecas basura
La banca, por contra, cree que el problema le es "externo y extraño"
12/12/2007
El sector financiero español dio ayer dos visiones no ya distintas sino absolutamente enfrontadas
sobre el impacto que van a tener las incertidumbres desatadas por las hipotecas basura de Estados
Unidos sobre su negocio y la economía española. A juicio de las cajas, las perspectivas no son
nada halagüeñas, ya que solo ha aflorado la "punta del iceberg" de la crisis. Los bancos son
moderadamente optimistas, pues estiman que el fenómeno de las subprime les es "externo y extraño".
Juan Ramón Quintás, presidente de la confederación de cajas de ahorro (CECA), dio muestra de
su preocupación al instar públicamente a sus asociadas a incrementar las cantidades que dedican
a provisiones, aun a costa de que su beneficio anual crezca un 15%, en lugar del 20% que podrían
alcanzar. "Como no sabemos si la crisis financiera va a ir a peor, habría que aprovechar este
excelente año para preparar un colchón precautorio", recomendó.
El líder patronal afirmó que hay "muchas posibilidades" de que solo se hayan percibido los primeros
impactos de la crisis y de que estén por llegar "nuevas olas" de problemas. Las inyecciones de
liquidez del Banco Central Europeo no son, a su entender, más que "aspirinas" para los síntomas.
"Hace falta una salida, pero ahora mismo no la vemos porque éstos son momentos de niebla y miedo",
describió lúgubremente.
En el otro lado del prisma se colocó Pedro Pablo Villasante, secretario general de
la asociación española de banco (AEB). "No estamos ante una situación que el sector no pueda
acometer con normalidad y al ritmo que lo está haciendo: no veo esa necesidad de entender que
el 2008 va a ser un año extremadamente negativo", remachó.
Quintás y Villasante solo coincidieron en dos cosas. En que las entidades españolas son las más
preparadas para afrontar la crisis. Y en que la situación es propicia para que un gran banco
español salga de compras, aprovechando la fortaleza del euro y la caída bursátil de las entidades
anglosajonas.
|