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Y lo hace a tal velocidad que en abril, por primera vez en los últimos seis años, el precio del dinero que hay que pagar a una entidad financiera por adquirir una vivienda se situó por encima del 5% en términos TAE (Tasa Anual Equivalente), es decir incluyendo el pago de comisiones. De continuar esta tendencia, es muy probable que dentro de un año los tipos de interés hipotecarios (TAE) se coloquen dentro de una horquilla situada entre el 5,75% y el 6%, muy cerca de los niveles previos al boom inmobiliario.
El mercado ha descontado ya que el Banco Central Europeo situará mañana miércoles el tipo de intervención (precio oficial del dinero) en el 4%, lo que supone la octava subida consecutiva en año y medio. No será la última en este 2007. Como señala Citibank, el 90% de los analistas da por hecho que habrá otra subida de un cuarto de punto dentro de un trimestre. Aumenta, incluso, el número de operadores que sostienen que el año se cerrará con un tipo de intervención del 4,5%, al mismo nivel que en mayo de 2000 y a tan sólo un cuarto de punto del techo alcanzado el 6 de octubre de 2000 (4,75%), prácticamente al comienzo de la unión monetaria.
La progresión del precio del dinero es absoluta y sigue prácticamente todos los plazos, como pone de manifiesto el hecho de que ayer el euribor -la principal referencia del mercado hipotecario- cerrara en el 4,48%, el mayor nivel desde mediados de 2001.
Si se confirman las previsiones de los mercados, el 4,5% con el que acabará el año el precio oficial del dinero corresponde a cerca de un 6% en términos TAE para compra de inmuebles, lo que supone un notable encarecimiento de la
financiación de la vivienda. La escalada alcista es tan acelerada que en el último año los préstamos hipotecarios (incluidas las comisiones) han crecido nada menos que 1,12 puntos, un tercio más que los créditos al consumo.
El progreso de los tipos de interés (más intenso de lo inicialmente previsto) está avalado, sobre todo, por la aceleración del crecimiento económico en la eurozona, que en 2006 se situó en el 2,8%, como ayer recordó Jean-Claude Trichet en el Seminario Jean Monnet, de Bruselas. Ese 2,8% representa la tasa más elevada desde el año 2000, precisamente el ejercicio en el que el precio oficial del dinero alcanzó un máximo del 4,75%. Y se sitúa ya cerca del potencial de crecimiento, lo que significa que si se estrecha aún más el output gap (la brecha de producción), el BCE se vería obligado a ser más agresivo en su estrategia monetaria.
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