La banca española mantiene abierto el grifo para créditos hipotecarios
Santander y La Caixa lanzan un mensaje de calma al sector inmobiliario
07/11/2007
No hay credit crunch, restricción de crédito. El sector financiero español mantiene abierto el grifo
para financiar la actividad inmobiliaria, tanto a los promotores como a los que buscan una hipoteca.
Otra cosa es que haya endurecido las condiciones para conceder los créditos, puesto que la prima de
riesgo ha aumentado y toca ser más selectivo. Así lo aseguraron ayer dos de las tres mayores
entidades financieras de España, Banco Santander y La Caixa.
El consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, y el director general de La Caixa,
Juan María Nin, aprovecharon un debate en el salón inmobiliario Barcelona Meeting Point,
que hoy abre sus puertas al público, para transmitir un mensaje de calma y normalidad.
"En España no hay subprimes [hipotecas de alto riesgo]", dijo Sáenz cuatro veces seguidas para
despejar las dudas acerca de la posible contaminación de la crisis inmobiliaria de Estados
Unidos. "Otra cosa es que alguna de las hipotecas concedidas salga mal, que puede pasar",
coincidieron los dos banqueros.
Ante el cambio de ciclo que atraviesa el sector inmobiliario, "la banca seguirá prestando y con
criterios de concesión serios, como siempre. Aquí no hay experimentos financieros, sino banca
tradicional de toda la vida. Esta ortodoxia es la que da solidez al sistema bancario español",
aseguró Sáenz. El Banco de España vaticinó la semana pasada que se endurecerán las condiciones
de los créditos, al margen de lo que haga el Euríbor.
El Santander y La Caixa reconocen un punto de inflexión, que como mucho restará medio punto al
crecimiento del producto interior bruto (PIB) español, según Sáenz, pero en ningún momento
hablaron de crisis ni de recesión. Nin se refirió a ello como "desaceleración ordenada" y
Sáenz como "normalización".
Pese a que los grandes factores que han convertido a la construcción en el gran motor de
crecimiento de la última década -bajada de tipos de interés, incorporación de la generación
del baby boom al mercado de la vivienda y llegada masiva de inmigrantes- están agotados, se
mantienen el crecimiento económico y, sobre todo, la creación de empleo, la gran piedra de
toque para Nin y Sáenz.
Pese al cambio de ciclo, el consejero delegado del Santander estima que la demanda de
nuevas viviendas "será de 500.000 anuales en los próximos años", y precios que suban
"más en línea con la inflación y algún punto más", según Nin.
Los banqueros señalaron dos nichos que, a su juicio, contribuirán a la buena marcha
del sector. Nin destacó la demanda de alquiler para jóvenes y Sáenz el mercado de
segundas residencias para jubilados extranjeros.
Sólo ven dos nubarrones en el horizonte. Que al Banco Central Europeo (BCE) le dé por
enfriar la economía más de lo aconsejable para España y que se produzca un "posible
embalsamiento" de la demanda si "la gente decide retrasar la compra de vivienda a la
espera de mejor momento. Podría ser peligroso si se rompe de golpe, puesto que
dispararía los precios", alertó Nin.
Los inversores internacionales ven con mayor preocupación el mercado. El director
de Deutsche Bank Real Estate, Ismael Clemente, aseguró que las promotoras han
financiado sus operaciones "con deuda" que se ha cubierto con las expectativas
de ventas de suelo. "Este mercado se halla sin liquidez, y el comprador fija
el precio, a veces un 40% por debajo de las valoraciones que se hacían", afirmó.
Esta devaluación, sostuvo, provoca desconfianza en la banca, que también ha
participado por varias vías en el negocio. "Será un círculo vicioso con insolvencias
que podrán afectar a algún ilustre. Se saldrá del círculo en cinco u ocho años",
aventuró.
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