El 'cambio de ciclo' agita a las inmobiliarias
No hay datos globales y las empresas prefieren hablar de ajustes al mercado y no
de cierres, pero los elevados precios y la disminución en el ritmo y volumen de ventas empieza a poner a
algunas agencias inmobiliarias ante un escenario menos favorable y en algunos aprietos.
5/9/2007
Los 'compradores', ante los elevados precios, con la evolución al alza del Euríbor muy presente y
expectantes en medio de un runrún de posibles bajadas de precios, se lo piensan más. Los tiempos de
venta se amplían y detrás de los escaparates de las inmobiliarias quedan también muchos particulares
que hicieron cálculos optimistas con la venta de su vivienda y que tienen que hacer frente a
situaciones con las que no contaban.
La noticia, publicada la semana pasada por Cinco Días, de que Fincas Corral podría haber cerrado la
mitad de las 350 oficinas con las que contaba a comienzos de año, ha centrado de nuevo la atención de
los medios en un sector que se enfrenta a una nueva etapa menos dulce.
Según la Red de Expertos Inmobiliarios, el 30% de las agencias inmobiliarias que operan en España podría
cerrar en 2007, mientras que el resto deberá adaptar sus fórmulas de marketing para hacer frente a la
reducción de ventas de viviendas. En declaraciones a Europa Press, el presidente de la organización,
Eduardo Molet, explicó que el sector inmobiliario ha sufrido "un parón muy importante desde el segundo
trimestre del año", que se ha materializado en un descenso de las ventas de viviendas, situación ante
la cual "muchas agencias no pueden aguantar".
Pero estas previsiones no son nuevas. Ya hace unos meses, la Asociación Profesional de Expertos Inmobiliarios
(APEI) pronosticó que la nueva situación- ralentización del crecimiento del precio de la vivienda y caída de los
ritmos de venta- podría provocar el cierre de una de cada tres agencias inmobiliarias, de forma que se clausurarían
18.000 de las cerca de 60.000 oficinas que hay en España.
Nuevas fórmulas para subsistir
Según los expertos del sector, el cierre afectará más a las pequeñas agencias inmobiliarias especializadas
en segunda mano y aquellas que no tengan el negocio diversificado. "Antes, la intermediación inmobiliaria
estaba regularizada, es decir, que para ejercer había que ser agente de la propiedad, pero en 2004 se
cambio la norma y comenzaron a surgir multitud de pequeñas agencias que han funcionado mientras ha habido
negocio", de acuerdo con el consejero delegado de la consultora e inmobiliaria Roan, José Luis Marcos.
Según datos recopilados por EFE, los cambios han comenzado a afectar a algunas agencias de intermediación
inmobiliaria, como Re/Max, que ha cerrado cerca de un 8% de sus oficinas en lo que va de año; o Best House
que, aunque no ofrece datos concretos, sí reconoce que lo empieza a notar, eso sí, "de forma muy leve".
Otra inmobiliaria importante del sector, Look & Find, alega que actualmente el tiempo de venta ha
aumentado, pero hace una lectura positiva de este punto. Según la red inmobiliaria, esta circunstancia
ha impulsado su negocio porque la "captación es más sencilla" ya que "ahora los propietarios recurren
a las agencias para vender su piso mientras que antes lo hacían con sus propios medios".
Desde Tecnocasa, una de las principales cadenas del sector, confirman que este año se ha paralizado su
plan de expansión y que se "están cerrando algunas oficinas más que otros años" aunque tampoco ofrecen
cifras concretas. "Es una respuesta natural a un cambio de ciclo. Se vende menos y eso se tiene que
traducir en algunos ajustes. Quizá esta sea la situación normal, no la que se ha vivido hasta ahora",
explican desde la compañía a ELPAIS.com.
Eduardo Molet, de la Red de Expertos Inmobiliarios, considera que el mes de septiembre será "clave"
para conocer el alcance de la desaceleración del mercado en el ámbito de las agencias inmobiliarias,
o lo que es lo mismo, para ver cuantas agencias vuelven a abrir tras haber colgado el cartel de
''cerrado por vacaciones''.
¿Y quién compra ahora mi piso?
El piso de Lucía, que prefiere mantener el anonimato bajo pseudónimo, lleva casi dos años esperando
un vendedor. En noviembre de 2005 decidió ponerlo en venta en una de las oficinas de la inmobiliaria
catalana Fincas Corral, inmersa, según publicó la semana pasada Cinco Días, "en un plan de ajuste
ante el cambio de ciclo". En esa fecha no tenía demasiada prisa por vender y acordó dejarles su piso
'en exclusiva'. A cambio, si en un año y medio no le habían encontrado otro comprador, una
patrimonial, de nombre Pinesa y participada por ellos, se comprometía a adquirirlo por un precio
previamente pactado y en una fecha concreta. Todo quedó fijado en un documento suscrito por Lucía
y la patrimonial en la oficina de la inmobiliaria y en el que se especifican los detalles de la
operación.
"En un año y medio no encontraron ningún comprador y el día fijado para la firma de la escritura,
en mayo de este año, no se presentó nadie", explica. Durante los 15 meses pactados, la habían
adelantado alrededor de 9.000 euros que se descontarían "del precio total en el momento de formalizarse
la escritura de compraventa". Lucía, que les remitió un burofax tras el 'plantón', ha estado dos meses
oyendo excusas y esperando una solución que no ha llegado. Es más, esta semana, a la vuelta de vacaciones
, se ha encontrado con la oficina donde tramitaban su expediente cerrada. "Antes de irme hablé con la
delegada y no me comentó nada, me dijo que creía que mi caso ya estaba solucionado. Ahora mi expediente
está en otra oficina y sigo en la misma situación: sin un comprador y sin que Pinesa cumpla su
compromiso", afirma Lucía, decidida ya a emprender acciones legales. "Ahora dicen que me darán una
respuesta en breve, pero desconfío. Sé que mi caso no es aislado".
Lucía, al igual que otros clientes, ha usado un foro de Internet para exponer su caso y compartirlo con
otros que se han visto o se ven en una situación similar. Es el caso de Luisa, que también prefiere
mantener el anonimato, y que ante los retrasos en la firma de la compraventa, y haciendo frente ya a
una
hipoteca puente para una nueva casa, decidió finalmente vender por su cuenta. En otros, como en el
de Luis, el acuerdo se cumplió y Pinesa adquirió su inmueble, aunque con retraso y no con pocos
disgustos por su parte. "Me decían que lo iban a vender en un par de meses, finalmente cumplieron
su compromiso, pero tardaron un mes y medio más de lo fijado en el contrato. Son retrasos que te
acarrean muchas complicaciones". Ni desde la inmobiliaria ni desde Pinesa, hay respuestas. ELPAIS.com
ha intentado ponerse en contacto con ellos sin éxito. Ningún responsable ha querido ofrecer su versión
ni ha ofrecido datos.
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