El Banco de España augura problemas a la banca si la crisis se prolonga
El BBVA estima que el crecimiento del PIB rondará el 1,9% este año - La entidad pronostica que se empezará
a destruir empleo en 2009
08/04/2008
En Estados Unidos falló primero el sector inmobiliario y las dificultades acabaron llegando hasta
la banca a través de los productos financieros tóxicos:
hipotecas basura y demás. En España no hay subprime y el Banco de España desaconseja trazar paralelismos simplistas, pero la secuencia amenaza
con ser exactamente la misma. El sector inmobiliario ha entrado ya en la temida recesión -"ajuste
brusco" es el eufemismo que repite el supervisor-, y las turbulencias han empañado de tal manera
el horizonte que el sector financiero puede llegar a tener problemas. "Los bancos podrían tener
dificultades si se prolonga la situación de sequía en los mercados de crédito", explicó ayer José
Luis Malo de Molina, director del servicio de estudios del Banco de España.
Tras la construcción y el sector financiero va el resto de la economía: el servicio de
estudios del BBVA dio ayer una vuelta de tuerca a sus pronósticos, más pesimistas que
los barajados hasta ahora. Su última revisión deja el crecimiento del PIB en torno al
1,9% este año y en un magro 1,4% en 2009. Eso supondría profundizar en la desaceleración y
quedarse al borde de la crisis, hasta el punto de que la economía española empezaría a
destruir empleo por primera vez desde 1993.
Las previsiones del BBVA son más sombrías que las del Banco de España. Malo de Molina reiteró
ayer que el supervisor bancario augura un crecimiento del 2,4% en 2008 y del 2,1% en 2009,
aunque "con claros riesgos a la baja". La situación puede ir a peor en función de la crisis
financiera internacional, pero el Banco de España prevé que la economía siga creando empleo
tanto en 2008 como en 2009.
La situación deja a la economía real, pero también a la financiera, a merced del huracán
que sacude los mercados. Malo de Molina reiteró que el sector bancario español "tiene un
margen de maniobra razonable ante la crisis por su elevada rentabilidad y solvencia". Con
todo, la duración de las turbulencias internacionales "supone un innegable factor de
riesgo", dijo en la Conferencia Inmobiliaria de Madrid, la antesala del Salón Inmobiliario
de Madrid (SIMA) 2008.
Más allá de la banca, el sector inmobiliario se enfrenta a una coyuntura preocupante.
Sus problemas empezaron ya antes de las turbulencias, pero lo que inicialmente era un
ajuste gradual se ha intensificado con la tormenta financiera iniciada en verano en
EE UU. La inversión residencial caerá un 3% este año y hasta el 8% en 2009, según los
nuevos datos que aportó ayer el Banco de España. El crecimiento de los precios está
ya por debajo de la inflación. Las compraventas se han desplomado. Y tras unas semanas
convulsas, el propio sector quiere ahora que el ajuste se produzca "cuanto antes",
con la esperanza de que la recuperación llegue de inmediato, explicó el presidente
de la patronal madrileña Asprima, José Manuel Galindo.
Malo de Molina pidió al Gobierno medidas "selectivas" para ayudar a emerger la demanda
de vivienda en segmentos como los jóvenes, los inmigrantes y las rentas bajas, pero sin
poner en peligro la estabilidad presupuestaria.
La propia situación económica amenaza con eliminar de un plumazo el superávit de las
cuentas públicas de los últimos años. Desde el pasado verano, hay una apuesta segura:
cada vez que se publica una revisión de las previsiones de la economía española es
para empeorar el pronóstico. Y el informe presentado ayer por el servicio de estudios
del BBVA es una muesca más.
"La situación es peor de lo que esperábamos, nos hemos visto sorprendidos en algunos
de nuestros pronósticos", admitió en conferencia de prensa José Luis Escrivá, director
del servicio de estudios del banco. Escrivá relacionó el drástico empeoramiento de
las perspectivas de la economía con sus dos flancos más débiles: la construcción y
el impacto de la crisis financiera internacional.
Escrivá consideró que el riesgo de que la situación económica empeore aún más
se concentra en el frente exterior, más que en los efectos de la crisis inmobiliaria
doméstica. "La posibilidad de una recesión no está contemplada ni en los escenarios
más extremos", enfatizó. El director del servicio de estudios del BBVA destacó
que "las tensiones en los mercados financieros no han dejado de crecer, sobre
todo en Europa". Es una situación muy distinta de la que se preveía en otoño,
cuando se apostaba por que el Banco Central Europeo (BCE) bajaría los tipos a
principios de año. Con la inflación "más alta de lo esperado", ahora una
rebaja de tipos antes del verano se antoja quimérica. Y el BBVA cree que
la crisis internacional puede durar incluso hasta finales de año.
Además, la notable diferencia entre la política de la Reserva Federal (ha bajado
los tipos del 5,25% al 2,25%) y el BCE lleva a una mayor apreciación del euro
y realimenta, vía depreciación del dólar, la subida de precios de petróleo y
alimentos.
En cuanto a la crisis inmobiliaria, los expertos del BBVA creen que, "por el
empeoramiento de las expectativas", se puede llegar a un "sobreajuste": si
en otoño pensaba que se podía caer de 800.000 viviendas iniciadas a 500.000
en dos años, ahora cree que el suelo puede quedar en 300.000 visados.
El impacto de desplome de la construcción en el empleo (unos 400.000 puestos
de trabajo menos en dos años) sería amortiguado a duras penas por el resto de
sectores: en 2009, la creación de empleo caería un 0,1%, según la estimación
promedio. Y la tasa de paro llegaría al 11%. La desaceleración dejaría el
superávit público en el 0,3% este año (el cálculo incluye la desgravación
de 400 euros del IRPF prometida por el Gobierno). Pero Escrivá destacó que
hay margen presupuestario para aumentar el gasto y elevar el déficit hasta
el 1,5% sin aumentar el nivel de deuda pública.
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