El G7 propone un paquete de medidas a cien días para paliar la crisis
El G7, los ministros de Finanzas de las siete economías más industrializadas del mundo, se mostró
ayer pesimista con la situación económica a corto plazo, y aunque subrayó su optimismo con las
perspectivas a largo, reconoció que la crisis financiera está siendo más complicada y prolongada
de lo que había anticipado.
14/04/2008
Para paliarla, realizó una serie de recomendaciones a cien días y otras para ser cumplidas antes
de finalizar 2008, en las que instan a las entidades financieras a desvelar su exposición a productos
complejos, reconocer pérdidas y sanear balances, y ponen los deberes a varios organismos
supranacionales, como el Comité Bancario de Basilea, la asociación de comisiones nacionales de
valores o las asociaciones de normativas contables, para que elaboren guías y recomendaciones
para evitar los excesos financieros que han llevado a la crisis actual.
El comunicado redactado tras la reunión celebrada ayer en Washington quedó muy lejos de reconocer
la posibilidad de una recesión en EEUU, tal y como ha asegurado el FMI en su informe Perspectivas
sobre la Economía Mundial (World Economic Outlook), publicado el pasado miércoles. Sin embargo,
sí reconoce que los riesgos para las perspectivas [de la economía] permanecen, debido a la
continuada debilidad del mercado de la vivienda en EEUU, a las tensiones de los mercados
financieros internacionales, los elevados precios del petróleo y las materias primas y las
consecuentes presiones inflacionistas .
Además, el comunicado del G7 elevó su tono de preocupación ante los bruscos movimientos del
mercado de divisas, que ponen en peligro la estabilidad y económica y financiera .
Este escenario cuenta con un agravante: la crisis financiera internacional, que restringe la
disponibilidad del crédito para familias y hogares, y, en consecuencia acaba afectando a la
actividad económica. Pero las noticias negativas no acaban ahí. La propia desaceleración
provocada por la crisis financiera, acaba reduciendo el precio de la vivienda, lo que, a su
vez, restringe todavía más esa disponibilidad del crédito. Y el ciclo vuelve a empezar.
Para romper el círculo vicioso, el G7 ha decidido respaldar fuertemente una serie de
recomendaciones diseñadas por el Fórum de Estabilidad Financiera, encaminadas a paliar
los efectos negativos de la crisis financiera y a poner los cimientos para evitar otro
terremoto similar en el futuro.
En los próximos cien días el G7 insta a cumplir cuatro medidas:
1. Las firmas, tanto bancos comerciales como otras instituciones financieras, deben publicar
completamente su exposición al riesgo, valores razonables de sus productos más complejos e
ilíquidos y las pérdidas que se deriven de todo ello.
2. El Consejo Internacional de Normativa Contable y otros organismos similares deben iniciar
de forma urgente una mejora de los estándares contables y de publicación para las entidades
financieras que los bancos anotan fuera del balance y elaborar una guía sobre el concepto
contable del valor razonable, especialmente en periodos de estrés.
3. Las firmas deben fortalecer sus prácticas de gestión de riesgos, con la vigilancia de los
supervisores, y sus posiciones de capital según lo necesiten.
4. En julio de 2008, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea debe revisar sus
recomendaciones sobre la gestión del riesgo de liquidez y la IOSCO (siglas en inglés
de Organización Internacional de las Comisiones Nacionales de Valores) deber revisar
su código de fundamentales de conducta para las agencias de ráting crediticio.
La adopción de estas medidas debería facilitar una vuelta de la confianza de los
mercados. Superado el shock inicial del reconocimiento de pérdidas y del saneamiento
de balances, las distintas entidades deberían ser capaces de valorar de forma más
acertada los riesgos reales del mercado y, poco a poco, volver a una operativa más
normal.
Y con el objetivo de poner los cimientos para evitar nuevos excesos que provoquen
una crisis como la actual, el G7 decidió respaldar otras cinco propuestas elaboradas
por el Fórum, que deberían implementarse para finales de 2008:
1. Fortalecimiento de la supervisión del capital, la liquidez y de la gestión del riesgo.
Debe implementarse el marco normativo de Basilea II, y el Comité Bancario de Basilea debe
proponer los requisitos de capital necesarios para los instrumentos estructurados de
crédito complejos y para los vehículos fuera de balance.
2. Promover la transparencia y la valoración. El Comité Bancario de Basilea debe emitir
una guía de recomendaciones para facilitar a los supervisores su labor de vigilancia
sobre los bancos en temas como: la publicación de los vehículos fuera de balance, las
exposiciones a las titulizaciones y los compromisos de liquidez.
3. Cambiar el rol de las agencias de ráting crediticio. Los inversores deben mejorar sus
procesos de auditoría sobre los productos que compran y no confiar a ciegas en los rátings.
Por su parte, las agencias deben solucionar los conflictos de interés en sus distintas
áreas de negocio y crear una estructura de ráting diferenciada para productos estructurados.
4. Fortalecimiento de la capacidad de respuesta de las autoridades al riesgo. Los supervisores y
los bancos centrales deben fortalecer su cooperación y el intercambio de información, incluyendo
sus análisis sobre los riesgos para la estabilidad financiera. Cada institución financiera global
debe contar con un colegio internacional de supervisores .
5. Implementar acuerdos para lidiar con situaciones de tensión en los sistemas financieros.
Los bancos centrales deben ser capaces de ofrecer liquidez de forma efectiva durante los
momentos de tensión de los mercados financieros y las autoridades deben revisar y fortalecer
sus acuerdos para lidiar con bancos débiles o en situaciones de quiebra, tanto a nivel nacional
como transfronterizo.
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