Los informes internos del Gobierno avanzan ya un claro freno del ritmo
de crecimiento
El indicador interno de Economía -que avanza el futuro previsible de la
actividad- muestra un crecimiento del 3,1% en el trimestre final de 2007. El dato augura una clara
moderación más temprana de lo previsto.
14/01/2008
Los indicadores internos del Ministerio no le han dado un respiro al vicepresidente Pedro Solbes: el
indicador interno que elabora este departamento, el que permite anticiparse al futuro previsible de
la economía, no se suman al carro del optimismo. El dato de este índice -al que ha tenido acceso
EXPANSIÓN-, conocido como Indicador Sintético de Actividad (ISA), reflejó al cierre del cuatro
trimestre un 3,1%, mientras que el avance oficial del PIB fue casi medio punto superior (un 3,5%).
Y la evolución experimentada a lo largo del año tampoco parece arrojar datos excesivamente positivos:
frente a la desaceleración leve del PIB experimentada a lo largo de los últimos cuatro trimestres
–empezó el año con un crecimiento del 4,1% y acaba con un 3,5%–, el indicador sintético muestra una
curva de caída más exagerada, desde el 3,9% hasta el 3,1%.
El dato se suma, así, a un cúmulo de previsiones internacionales y nacionales que muestran una clara
moderación económica en España. La documentación interna del Ministerio añade, de este modo, una
información un tanto dispar con respecto al mensaje oficial. Revela que, pese a los continuos mensajes
de fortaleza y de tranquilidad absoluta del Gobierno, la actividad, medida a través de este índice, ha
marcado un ritmo descendiente desde el cuarto trimestre de 2006.
En el segundo trimestre de 2007, el repunte fue del 4%; en el primero, del 4,1%; y en el conjunto de
2006, del 3,9%. El Ministerio defiende que "la desaceleración es la prevista" en su cuadro macro y
en sus valoraciones: que el PIB se modere suavemente en 2008. Los expertos consultados matizan, sin
embargo, que el dato muestra que esa ralentización llegará antes de lo previsto.
Para elaborar el indicador, Economía –que maneja en sus bases de datos cerca de 1.800 series– explica que
"para cada macromagnitud se ha seleccionado un conjunto de indicadores parciales en función de sus
correlaciones con el respectivo agregado contable, si bien también se han tenido en cuenta otros
criterios en dicha selección, como rapidez de la publicación, operatividad –fácil acceso–, coherencia
histórica, cobertura del indicador, sensibilidad cíclica y periodicidad".
Esta composición y las correlaciones correspondientes le deberían convertir en un indicador muy fiable
para el Ministerio, como se desprende, al menos, de los comentarios que ha ido realizando Economía sobre
su tendencia en meses anteriores, a los que también ha tenido acceso este periódico: "La tasa interanual
del indicador", explicaba, "está muy próxima a la del PIB trimestral, marcando adecuadamente dicho
indicador las fases cíclicas detectadas por la Contabilidad Nacional, aunque con mayor volatilidad
que la que presenta el PIB trimestral".
"Desde mediados de 2004", apunta, "destaca la aceleración del índice, en consonancia con el tono
expansivo de la actividad iniciado a finales de 2003, si bien a partir del segundo trimestre de 2006
se aprecia una ligera ralentización del ritmo de avance del indicador."
Ralentización que, como muestra el indicador, se ha ido haciendo cada vez más fuerte.
Y además, las elecciones
Las elecciones de marzo no llegan en el mejor momento para el Gobierno. La economía ha empezado a
arrojar ya en el último mes señales claras de desaceleración, como el IPC (en el 4,3%, la tasa más
elevada en más de una década), el paro (el número de desempleados registró en 2007 la mayor subida
en cinco años), la confianza de los consumidores (que bajó en doce meses más de diez puntos) o la
producción industrial, que ha sufrido la primera caída desde octubre de 2005, avanzando así un
parón de los pilares de la inversión. Al tiempo, la construcción continúa inmersa en la senda
de la desaceleración y el bolsillo se vacía al compás de euribor, encareciendo las hipotecas
en una media de 80 euros al mes.
El problema es que pasados los sustos del pasado ejercicio, 2008 no ha llegado con mejores compases para el
equipo económico de Zapatero, que celebró el nuevo año con el petróleo en más de cien dólares, con fuertes
subidas de los alimentos frescos, con un gasto extra de más de 1.000 euros para las familias por el alza
del coste de la vida y con alertas de recesión al otro lado del Atlántico. Los agentes económicos están
ahora a la espera de las medidas por parte del PSOE o el PP que relancen la economía pasadas las elecciones
que, para poner la puntilla a la situación, supondrán un parón en la agenda legislativa y en el escudo que
permita frenar la desaceleración que se avecina sobre el PIB y que avanzan los informes internos del
Ministerio.
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