El temor del BCE a una desaceleración deja abierta la puerta a una
rebaja de los tipos
Las dudas sobre el futuro económico de la zona euro comienzan a
pesar más que la lucha contra la inflación
17/01/2008
El temor a que la desaceleración provocada por la crisis financiera internacional sea mayor de lo
previsto en el Viejo Continente ha empezado a calar en la cúpula directiva del Banco Central
Europeo. Aunque su presidente, Jean-Claude Trichet, se mantiene en sus trece e insiste en
la necesidad de mantener la actitud vigilante de la institución ante la inflación, otros
dirigentes del BCE han dado la señal de alarma sobre una revisión a la baja de las previsiones
de crecimiento para este año, lo que podría desembocar en una reducción de los tipos
de interés en Europa desde el 4% actual, según apuntan los analistas.
Tras las palabras de ayer del gobernador del banco central de Luxemburgo y miembro del
consejo del BCE, Yves Mercsch, en las que advertía de una moderación del crecimiento en
Europa, hoy ha sido el propio instituto emisor el que ha dejado patente que las preocupaciones
ante una eventual desaceleración podrían pesar más que el aumento de la inflación en el ánimo
de sus miembros.
En su primer informe económico del año, publicado hoy, ha destacado que está preparado para
actuar, con el fin de mantener la estabilidad de precios en la zona del euro -donde la
inflación ha cerrado 2007 en el 3,1%-, pero al mismo tiempo ha reconocido de forma oficial
los riesgos a la baja para la actividad económica.
De hecho, la confianza de los inversores en esta eventual rebaja del precio del dinero
en la euro zona se ha dejado notar ya en la cotización de la divisa europea, que ayer
perdió dos centavos frente al dólar y hoy a comenzado a cotizar también a la baja hasta
1,4608 unidades del billete verde.
Desde España, la analista de estrategia de Ahorro Corporación, María Luisa Álvarez, ha
destacado como el BCE "ha suavizado" el tono agresivo contra las presiones inflacionistas
habitual de Trichet mostrando sus preocupaciones sobre el futuro económico de la euro
zona. Un extremo que ha quedado patente en las últimas declaraciones de Mersch o las
realizadas el lunes por otro miembro del consejo de gobierno, Axel Weber en el mismo
sentido.
En este sentido, la entidad monetaria hace hincapié en que "la incertidumbre acerca
de las perspectivas para el crecimiento económico sigue alta y que existen riesgos a
la baja para la actividad económica".
El BCE considera como riesgos a la baja para el crecimiento "un impacto mayor de lo
previsto hasta ahora de la nueva valoración de riesgo en los mercados financieros",
así como los elevados precios del petróleo y los alimentos.
Al mismo tiempo, el BCE califica de "sanos" los principales indicadores económicos
de la zona del euro, aunque aseguró que "el consejo de gobierno observará de cerca
los acontecimientos en las próximas semanas".
"Los pilares de la zona del euro siguen sanos, ya que la rentabilidad se ha mantenido,
el crecimiento del empleo ha sido fuerte y las tasas de desempleo han caído a los niveles
más bajos de los últimos 25 años", agrega el boletín.
En este sentido, el BCE vaticina que "el aumento del consumo fortalecerá la expansión
económica, en línea con el ingreso disponible, y que el aumento de la inversión
proporcionará continuo apoyo".
El jueves el banco europeo dejó inalteradas las tasas de interés en el área euro
por la incertidumbre actual en la economía dado el impacto que puede tener la
crisis financiera.
En pugna con su principal mandato: controlar los precios
Las reticencias del instituto emisor a bajar los tipos se justifican ante el hecho de
que su principal mandato es mantener la estabilidad de los precios, que define como
una tasa de inflación cercana pero siempre por debajo al 2%.
En este sentido, el documento augura que "el período de altas tasas de inflación se
prolongará más de lo esperado anteriormente" ante la posibilidad de que surjan
inesperadas subidas de salarios, teniendo en cuenta el buen desarrollo de los mercados
laborales.
Así, la entidad avierte que la fijación de precios de las empresas, sobre todo en
segmentos de mercado con baja competencia, podría ser más fuerte de lo previsto por
lo que insta a todas las partes implicadas a evitar efectos de segunda vuelta sobre
los salarios como resultado de la alta tasa de inflación actual.
El informe dedica especial atención a las negociaciones salariales y muestra su
preocupación ante iniciativas como el acuerdo alcanzado el domingo entre el Sindicato
de los Maquinistas Alemanes (GDL) con la dirección de los ferrocarriles germanos
Deutsche Bahn por el que acordaron un aumento salarial escalonado del 11% hasta 2009.
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