Informes internos de Economía revelan que 2007 cerró en clara
desaceleración
Los indicadores avanzados que baraja Solbes reflejan para el cuarto
trimestre del pasado año un avance de la actividad del 2,8%, tras una larga caída desde enero de
2007. Mientras, el dato de PIB del INE marcó un 3,5%.
12/02/2008
Las sirenas de alarma económica llevan tiempo sonando en los despachos del Gobierno. Pese a la
apariencia de optimismo y tranquilidad absoluta mostrada por el presidente en sus últimas
intervenciones públicas, lo cierto es que los indicadores más avanzados que maneja el Ministerio
de Economía y Hacienda reflejaron ya al cierre del año 2007 una
clara desaceleración de la
actividad, según ha podido saber EXPANSIÓN.
El Indicador Sintético de Actividad (ISA), índice que refleja de forma avanzada la tendencia de
la economía y con el que cuenta el vicepresidente Pedro Solbes de forma prioritaria, recoge un
avance del 2,8% al cierre del cuarto trimestre de 2007. Para ese mismo periodo, el dato de
incremento del PIB ofrecido por el Instituto Nacional de Estadística (INE) es del 3,5%,
siete décimas más.
Por aquellas fechas, Zapatero aseguraba, el 8 de noviembre, ante el Senado –y en respuesta
a la pregunta planteada por el popular García Escudero respecto al alza de los precios- que
la cuestión pasaba por mirar la situación con “felicidad”.
Pero no sería el único dato de alerta. Este mismo indicador mostró un avance del 4% en todo
2006, 1,2 puntos porcentuales más que el último dato trimestral de 2007. La deducción lógica
de esta comparación debería haber sido la de que se estaba produciendo una fuerte corrección
de la actividad.
Con la inflación en máximos en 13 años, la mayor subida mensual del paro de la historia y
la industria con caídas de producción, el Gobierno presidido por Zapatero se encuentra,
además, con el peor dato avanzado de aceleración del PIB en lo que va de legislatura a
sólo un mes de las elecciones. El 2,8% que adelanta el cuarto trimestre queda a mucha
distancia del 4% que marcaba el ISA en el mismo periodo de 2007. Ese dato, por cierto,
que coincidió totalmente con la estimación de crecimiento que publicó el Instituto Nacional
de Estadística (INE) meses después.
El 2,8% en crecimiento inquieta a los analistas por un doble motivo. De un lado, por la
fuerte revisión que ha sufrido en el cuarto trimestre, resultado de la mala evolución
de todos los indicadores que se computan en el cálculo del ISA y que no avanzan las
mejores noticias para la economía nacional. Es el caso del consumo de cemento, la
afiliación a la Seguridad Social, las ventas totales en grandes empresas, la producción
industrial, el consumo de energía eléctrica, la entrada de turistas o los indicadores
de confianza que, según el ICO –adscrito precisamente al Ministerio de Economía– cayó
en enero hasta su mínimo histórico.
El segundo motivo de preocupación pasa por la senda descendente del indicador adelantado
de la actividad, que ha pasado del 3,9% en el primer trimestre a tan sólo el 2,8% en
la recta final de año. Las series estadísticas que publica el Ministerio de Economía
(que comienzan en 2001) no registran en ningún momento una cifra tan baja.
A la luz de estos datos, los expertos cuestionan las previsiones de crecimiento económico
del Gobierno. Y es que el vicepresidente Solbes se ha quedado solo en su estimación del
3,1%, cifra a la que únicamente se acerca, precisamente, el ICO, organismo dependiente
del Ministerio, que maneja un 3%. La Comisión Europea, que en noviembre calculó también
un 3%, ya ha advertido de una próxima revisión a la baja de sus estimaciones, en línea
con el FMI, que cifra un 2,7% y que también recortará el pronóstico. Mientras, la OCDE
deja el crecimiento en el 2,5% y el consenso del mercado se conforma con un 2,7%, en
un rango de previsiones dispares que tocan incluso el suelo del 2,2%.
En este contexto, el Ejecutivo prefiere esperar. No descarta “un cambio de escenario”,
pero asegura que “todavía es muy pronto para decirlo”, una opinión que no comparten ni
los expertos nacionales ni los del ámbito internacional.
Los indicadores de confianzano avalan el optimismo
El Instituto de Crédito Oficial (ICO) ya advirtió la semana pasada de que la confianza
de los consumidores cae en picado. Las tesis de la Comisión Europea caminan en la misma
línea: España es uno de los países donde más se recorta el optimismo. Ahora, KPMG se
suma a estas cifras: la confianza del sector manufacturero sufre un notable recorte
por el aumento de la incertidumbre económica. Según el informe al que ha tenido acceso
EXPANSIÓN y que será publicado hoy, la preocupación sobre el impacto del fin del
ciclo alcista del sector inmobiliario y la construcción está golpeando las expectativas
de los agentes económicos.
Tras encuestar a 3.700 empresas manufactureras de once grandes países europeos,
KPMG concluye que las compañías se están cuestionando ahora sus previsiones
de beneficios, la expansión de sus negocios y las perspectivas de empleo. En
todos estos puntos, la confianza cae hasta el nivel más bajo en los dos
últimos años. El alto precio de las materias primas que está impulsado la
inflación –el
IPC español se sitúa ahora en el 4,4%, el nivel más alto desde
1995–y el aumento del paro son dos de los principales motivos que empujan a
la baja la confianza de empresas y consumidores.
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