Cuando el sueldo no llega ni para pagar la casa
El repunte de la morosidad obliga a los bancos a embargar
cada vez más pisos
26/02/2008
El abogado Enrique de Frutos los ve pasar cada vez más a menudo por su despacho y casi todos
responden al mismo perfil: jóvenes de entre 25 y 35 años, mileuristas y muchos de ellos
inmigrantes. Todos pidieron un préstamo para comprarse un piso cuando los tipos de interés
estaban por los suelos, todos lo hicieron estirando al máximo su
sueldo y todos se encuentran
ahora con unas facturas inasumibles.
El mes de diciembre fue el sexto consecutivo en el que aumentó la morosidad de los créditos.
Llegó al 0,848% de todo el dinero prestado a particulares y empresas, casi 15.000 millones de
euros. Aunque, como se encargan de recalcar unos bancos y cajas siempre reacios a hablar del
tema, el 0,848% sigue estando en niveles históricamente bajos, y muy inferiores a los europeos.
Pero hay otro punto en el que coinciden las
entidades financieras: los impagos seguirán
subiendo en los próximos meses, hasta duplicarse en 2008. Seguirán, eso sí, lejos de los
niveles que se alcanzaron a mediados de los años noventa, cuando se superó ampliamente el 5%.
Los bancos y cajas achacan este repunte al pinchazo del sector inmobiliario y al
enfriamiento de la economía en general. No tanto al
encarecimiento de las hipotecas
por la subida de los dos últimos años del Euríbor. "Lo último que dejan de pagar
las familias es el piso", apuntan en las entidades.
Y es verdad que la morosidad en los créditos para compra de vivienda -del 0,63% en
septiembre del año pasado- es más baja de la general del 0,848%. Pero también lo es
que esta tasa es la mayor desde 1999. Y que los embargos de pisos están aumentando.
Aunque bancos y cajas se resisten a dar cifras concretas, caen algunos goteos de datos.
Como el que dio el Tribunal Superior de Justicia valenciano en enero: la comunidad
vivió el año pasado un aumento del embargo de viviendas del 50%. El incremento en
la provincia de Valencia fue del 82%.
Mónica, que en realidad no se llama Mónica pero prefiere ocultar su identidad, está a
punto de llegar a esta situación. Compró un piso, montó un restaurante y ahora se las
tiene que ver en los tribunales con la caja que le prestó un dinero que no puede
devolver. Su caso es el prototipo del perfil de moroso que manejan los bancos: los
malos pagadores se revelan en los dos primeros años del crédito; quien paga
religiosamente durante ese tiempo, ya no suele fallar. Por eso, entidades como
el Santander han lanzado hipotecas más baratas de lo normal para robar a sus
competidores los clientes con un historial pagadero impoluto.
Desde el principio, Mónica tenía problemas para afrontar las letras, pero cuando
un accidente le obligó a pedir la baja en el restaurante que regentaba, las
dificultades crecieron hasta convertirse en gigantes. "Después de hacer pagos
muy irregulares, a principios de 2007 me faltaron 15 euros en la cuenta y el
banco ya no aguantó más. Dijeron que iban a llevar mi caso al departamento
de morosidad", recuerda.
El abogado Enrique de Frutos se encuentra a menudo con casos así. "La mecánica
del procedimiento no le deja ningún margen de maniobra al deudor. El juez se
limita a informarle de la cantidad que debe y que su piso va a salir a subasta",
explica. De Frutos ayuda en ocasiones a sus defendidos a renegociar la
deuda
con los acreedores. "Al banco no le interesa cobrar en ladrillos. Así que si
el cliente es más o menos solvente, tiene bastantes posibilidades de evitar
la subasta. Muchas veces deja de ir al cine o de tomar una cerveza para salvar
el piso. Pero el problema viene con las familias en las que no entran más de
1.000 euros al mes o en los casos de separación. Ahí hay poco que hacer",
añade el abogado.
Manuel Pardos, presidente de la Asociación de Consumidores de Banca Adicae, apunta
que la agresiva política comercial de los bancos y el alargamiento hasta el
infinito de los plazos para devolver los créditos son la causa de que muchas
personas compraran una casa que no se podían permitir. De Frutos, por su parte,
culpabiliza del repunte de la morosidad a la osadía de unos bancos que concedieron
hipotecas con cuotas que suponían hasta el 70% de los ingresos familiares.
En diciembre de 2006, el vicepresidente Pedro Solbes relativizó la subida
que estaba experimentando el Euríbor con el argumento de que el "umbral del
dolor" que puede soportar la economía española es "muy alto". Pues bien,
parece que ya hay muchas familias que han traspasado ese umbral.
Soluciones con trampa
"¿Le cuesta llegar a final de mes y está a punto de tener retrasos en los pagos?
Si paga usted 1.542 euros al mes por su
hipoteca, préstamo para el coche y
personal, y la visa... a partir de ahora, usted pagará con nosotros 750. Y si
quiere, le conseguiremos liquidez".
Abundan anuncios como éste que ofrecen la solución perfecta para aquellos que
están asfixiados por las facturas. Pero muchas veces tienen trampa. El
presidente de Adicae (Asociación de Usuarios de Bancos y Cajas), Manuel
Pardos, advierte que estas empresas suelen ser "pan para hoy y hambre para
mañana".
Pardos dice que gracias a las empresas de unificación de deudas, la morosidad
no ha subido tanto como podría haberlo hecho. Pero estas sociedades tienen un
reverso menos amable: "Es un sector que no está regulado. Hay muchos
chiringuitos que prometen que al reunificar la deuda, bajarán las cuotas,
peros suelen tener costes tremendos", afirma.
El abogado Enrique de Frutos dice que una de las pocas cosas que puede hacer
por los clientes que llegan a su despacho a punto de sufrir un embargo es
aconsejarles que no recurran a estas empresas.
"Veo a mucha gente con escasa cultura, que no se da cuenta del golpe que
pueden recibir. Con tal de tapar el agujero de hoy, se dejan comer el
coco sin pensar qué pasará mañana", asegura De Frutos, que explica que
a veces una buena opción es que sea el propio banco el que se encargue
de unificar todas las deudas.
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