Las señales de alarma por la crisis inmobiliaria y financiera
se disparan
La venta de viviendas se hunde - Blesa dice que "da miedo" el peso del ladrillo en algunos
bancos y cajas - Trichet advierte que lo peor no ha pasado
27/03/2008
Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid, ha dicho en voz alta lo que muchos ejecutivos comentan
sotto voce desde hace semanas. La crisis golpeará mucho más de lo que estaba previsto a los
bancos y cajas de ahorros españoles. La frase clave ha sido que "da miedo la parte de los
balances de algunas entidades soportada por ladrillos". La sentencia adquiere especial resonancia
tras saberse que la venta de viviendas se desplomó un 27% en el arranque de año, al tiempo que
el presidente del Banco Central Europeo advierte que
lo peor de la crisis financiera aún no
ha pasado.
El hecho de no tener el veneno de las
hipotecas de alto riesgo en sus balances (el origen de
este terremoto que está torpedeando a algunos de los mayores bancos de EE UU), no evitará que
la banca española sufra un fuerte golpe por vía indirecta: la falta de liquidez. La prueba
es que en Bolsa, los grandes bancos ya han perdido alrededor de 36.000 millones de
capitalización desde que empezó la crisis.
No importa que el sector financiero español tenga la segunda menor morosidad de los países
desarrollados, alrededor del 1%. De nada les servirá contar con 34.000 millones de provisiones
extraordinarios, un escudo anticrisis que no tiene parangón en ningún otro sistema
financiero... Los grandes inversores internacionales apenas financian a los bancos y cajas
porque están convencidos de que se avecina una crisis inmobiliaria sin precedentes en
España. El Banco de España encendió las primeras alarmas en el verano de 2006. Pidió
encarecidamente al sector que redujera la financiación de
hipotecas porque los pisos
subían demasiado. Apelaron a la prudencia del banquero, pero pocos le hicieron caso.
El mercado inmobiliario siguió calentándose. Después de EE UU y Reino Unido, España es
donde más han subido los pisos en los últimos seis años, financiados por la banca
española. Ahora los grandes fondos de pensiones y compañías de seguros temen la
resaca de ese festín. Han leído demasiados artículos en la prensa anglosajona
anticipando una debacle en el mercado hipotecario español. Su dilema es sencillo:
no correr riesgos en España porque no podrían justificarlos si un día llega la
caída. Sus clientes les echarían en cara que estaba claro que la burbuja se iba a
pinchar.
Pocas entidades pueden sobrevivir sin financiarse en los mercados. Miguel Blesa comentó
ante un grupo de periodistas en Viena, que "el mercado recela de la exposición al
riesgo inmobiliario de las entidades y costará mucho tiempo erradicar este temor".
En enero pasado, Blesa anticipó que cuando la morosidad crezca "lo hará de forma
brutal". No obstante, suavizó la situación al decir que en España no hay ni
bancos ni cajas con grandes problemas que hagan pensar en un proceso de fusiones
o quiebras.
La situación se complica porque las entidades no tendrán más remedio que acudir
a los mercados para financiarse, según Caja Madrid. Blesa aseguró que "este
semestre tanto Caja Madrid como otras entidades tendremos que salir a los mercados,
aunque sea a costa de pagar más porque las emisiones vencen y no hay más remedio
que refinanciarlas. Los efectos de esta situación se verán en unos meses", concluyó.
Otro alto ejecutivo, esta vez de un banco, está convencido de que la marcha del
producto interior bruto marcará la línea roja de la crisis financiera en España.
"Si bajamos del 2% vamos a ver cosas muy fuertes", anuncia.
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, no animó ayer
a los pesimistas. En una comparecencia en Bruselas dejó claro que todavía "no hemos
dejado atrás lo peor" de la crisis financiera. Además, no habrá ayudas: el BCE
no rebajará los tipos de interés en la zona euro, dado el repunte de la inflación.
Los bancos centrales de Europa, Estados Unidos y Reino Unido intentan paliar la
situación con inyecciones de liquidez, pero no están teniendo el efecto deseado.
Como dijo ayer Blesa, ese dinero "sólo es financiación para uno o dos meses.
Sirve de poco si persiste la desconfianza y la iliquidez de los mercados". En
esta línea, Miguel Martín, presidente de la Asociación Española de Banca (AEB),
reconoció hace días que "la tormenta financiera ya está durando demasiado" y
pidió urgentemente medidas para solucionarla. Desde las cajas el mensaje
lanzado fue que se hicieron provisiones a costa de reducir el beneficio
porque "estamos en momentos de niebla y miedo", según Juan Ramón Quintás,
presidente de la CECA.
Oficialmente, el Banco de España ha quitado hierro a la situación y ha
dicho que la banca mantiene una gran fortaleza, pese al deterioro del
mercado inmobiliario que se explica por una crisis en el lado de la demanda
y en el de la oferta. La primera se debe a que los clientes posponen la
compra de pisos a la espera de que los precios se moderen. La oferta se
frena porque las familias compradoras encuentran más obstáculos para
financiarse.
Los inmobiliarios respondieron ayer al desplome en las ventas que certificó el
INE. La Asociación de Promotores y Constructores de España pidió que se tomen
medidas para controlar la "crisis financiera" que afecta al sector inmobiliario,
una actividad que calificó como "estratégica", motor de la economía y un
importante sustento del consumo.
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