La caída del consumo se ceba en ocio, equipamiento del hogar y automóviles
La crisis y, sobre todo, el temor a que la coyuntura empeore, está cambiando el patrón de consumo de los hogares.
Las familias reconocen que procuran recortar en todas las partidas, sobre todo, en las relativas al ocio, el
equipamiento del hogar, los coches y los viajes.
24/11/2008
A pocos días para que dé comienzo oficial la campaña de Navidad, las zonas comerciales de las grandes ciudades
empiezan a llenarse más de lo habitual, aunque sin la alegría de años pasados. La estadística que elabora el
INE ya refleja una significativa caída de las ventas minoristas. En términos globales el retroceso en
septiembre fue del 1,1%, en alimentos el descenso fue del 3,3% y en el resto de productos más del doble
(-7,2%). Dentro de estos últimos, destaca cómo las ventas de productos de equipamiento del hogar disminuyeron
un 12,7% anual. Pero en economía es casi más importante conocer qué va a ocurrir a corto y medio plazo que
constatar lo acontecido ya. En este sentido, la consultora GfK Emer Market Research acaba de publicar un
informe en el que pregunta a los hogares cuáles van a ser sus pautas de consumo en los próximos meses
y el resultado es poco halagüeño. De los 22 grupos de productos y servicios analizados, sólo dos mantienen
un índice positivo (la horquilla oscila entre -100 y 100 puntos), que son los alimentos y los productos
de limpieza del hogar. El resto arrojan valores negativos.
El estudio constata que todos los bienes que las familias suelen financiar a crédito son los primeros
que se han suprimido ya del presupuesto de gasto o van a hacerlo en breve. Las causas hay que buscarlas
en la subida de los tipos de interés, que ha encarecido el acceso al crédito, y en las restricciones
al mismo que ha provocado la crisis financiera.
Así, la compra de mobiliario, equipos para el hogar, las reformas de la vivienda, los productos de
inversión a corto y largo plazo, los automóviles (cuyas matriculaciones se desplomaron un 40% en
octubre) y todos los gastos relacionados con el ocio y los viajes se están posponiendo hasta que
la coyuntura mejore. No obstante, algunos de estos productos acumulan ya un año de caídas récord,
como son las ventas de aparatos de aire acondicionado (-40,9%) o la llamada gama blanca: cocinas,
lavadoras y frigoríficos (el -13,2%), entre otros.
La Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) asegura que la concesión
de créditos personales para financiar consumo cayó hasta junio un 30%; y todo apunta a que los datos
de la segunda mitad del ejercicio serán aún peores. Distingue también la consultora GfK que pese
a todo, el patrón de consumo varía, según sea la composición del hogar y así los más jóvenes se
resisten aún a renunciar al ocio y al gasto en ropa y calzados. De momento, la crisis parece no
afectarles.
El descenso de las ventas condicionará las rebajas
Como ya ocurrió en verano pasado, la caída generalizada de las ventas minoristas puede condicionar,
y mucho, la campaña de rebajas de enero. 'Ahora, con la Navidad por medio, muchos comercios lograrán
salvar el año, pero no sin hacer agresivos descuentos para captar a los clientes más previsores',
aseguran en la Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU).
De hecho, este año muchos comercios se verán abocados a adelantar el inicio oficial de las rebajas
(que en la mayoría de las comunidades autónomas comienzan el 2 de enero) si quieren mantener un
nivel óptimo de ventas. 'El hecho de que las principales cadenas de grandes almacenes no empiecen
las rebajas hasta después de Reyes arrastra a muchos otros comercios a hacer lo mismo y eso este
año podría cambiar por culpa de la crisis', explica el portavoz de CECU Madrid, Antonio López. Y
es que las organizaciones de consumidores apuntan que este año las familias retrasarán más que
nunca algunas de sus decisiones de gasto típicas de estas fechas hasta el inicio del periodo de
rebajas, 'sobre todo los regalos destinados a adultos'.
Este fenómeno, que no ha pasado desapercibido para las grandes superficies comerciales, es lo
que explica que estas compañías estén poniendo en marcha ofertas de sus productos que cada vez
más incluyen fuertes incentivos a diferir el pago de las compras y garantizan la consecución
de la financiación necesaria. Este tipo de establecimientos están sufriendo los efectos de
la atonía del consumo, ya que las ventas cayeron en septiembre un 5,7%, según Estadística.
Pero también retroceden las pequeñas cadenas, casi el doble, con un descenso de las ventas
del 10,5%. Sólo los comercios de tamaño intermedio aguantan y suben el 1,1%.
Actitudes de gasto más responsable
Las asociaciones de consumidores son algunos de los organismos, unidos a las grandes cadenas
comerciales, que mejor conocer los patrones de gasto de las familias. Acostumbrados a gestionar
las reclamaciones que les hacen llegar los ciudadanos, periódicamente elaboran estudios sobre
cuál será el comportamiento de los hogares en materia de consumo. Por ello, son capaces no
sólo de ponerle números al gasto de las familias, sino que detectan cambios en los comportamientos
y las actitudes.
La Confederación Española de Consumidores y Usuarios (CECU) tiene previsto presentar hoy lunes
en Madrid las últimas cifras relativas a cuál será el gasto de las familias de esta región en
Navidad. El hogar promedio de la Comunidad de Madrid, compuesto por tres miembros, espera realizar
un gasto de 1.155 euros hasta el próximo 6 de enero, lo que representa un recorte del 6,5%
respecto al consumo del año pasado (1.236 euros).
Todas las partidas sufrirán los ajustes que parece va a imponer la crisis económica actual,
aunque los mayores ahorros van a venir del lado del ocio (fiestas y salidas fuera del hogar),
los viajes y los regalos que no sean juguetes.
Precios comparados
Sin embargo, en opinión de Antonio López, portavoz de CECU Madrid, lo más llamativo de esta encuesta
ha sido comprobar el cambio de actitud de las familias. 'Ahora la gente medita más antes de decidirse
por un producto, compara precios y valora si lo que va a comprar es realmente necesario. Es algo que
hasta ahora no ocurría de forma tan generalizada', explica López. ¿Por qué ese cambio? 'Básicamente
por el miedo a perder el empleo, no tanto porque haya empeorado su situación. Es temor a lo que
puede venir', sostienen en CECU.
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