El pánico de Wall Street hace caer con fuerza los parqués europeos
El Ibex se desploma un 8% y pierde los 9,100 puntos. -Bush convoca al G-7 para estudiar posibles
respuestas a las turbulencias
10/10/2008
La peor crisis financiera de los últimos 80 años
está provocando una nueva jornada de vértigo y pánico en las
bolsas europeas, que han abierto con fuertes caídas arrastradas por el pánico que ayer hundió a Wall Street.
En España, el selectivo Ibex 35 se ha desplomado un 8% en los primeros minutos de cotización, en línea con el
resto de parqués del Viejo Continente, y baja de los 9.100 puntos. Un nivel desconocido desde finales de 2004.
En el resto, Londres cedía por encima del 9%, París un 8,8% y Milán un 3%. Mientras tanto, en Fráncfort las
pérdidas se iban por encima del 10% en todos los casos con el sector financiero al frente de los números rojos.
La Bolsa de de Nueva York cerró anoche en el nivel más bajo desde agosto de 2003 e inlcuso peor que la de la
jornada que siguió al 11-S, perdiendo más de 600 puntos y la cota psicológica de los 9.000 puntos. En porcentaje,
el Dow Jones descendió un 7,33%, su mayor caída desde el 19 de octubre de 1987.
La batería de medidas adoptadas esta última semana para atajar la falta de liquidez y reactivar el mercado
han pasado de puntillas por el mercado, donde las previsiones que auguran una recesión de la economía
internacinal pesan más en el ánimo de los inversores. Ante este panorama, el presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, ha convocado de urgencia hoy en Washington a los líderes del G-7 (los países más
industrializados del mundo) para analizar las turbulencias que están hundiendo las bolsas y estudiar
posibles respuestas.
A la cita en la Casa Blanca acudirán los jefes de Estado o de Gobierno de Reino Unido, Francia, Italia,
Alemania, Canadá y Japón, además de los dirigentes de sus respectivos bancos centrales. La posición
de Washington no es fácil ya que tendrá que hacer frente a las críticas del resto de potencias
internacionales, que le reprochan que una crisis originada dentro de sus fronteras haya acabado
afectando a todo el sistema. La reunión está prevista que acabe en torno a las tres de la madrugada,
hora peninsular.
Esta madrugada, el huracán financiero ha azotado con fuerza en las aperturas de las bolsas asiáticas
y australiana pocas horas después del descalabro de Nueva York. La Bolsa de Tokio ha cerrado con su
peor caída en 21 años tras depreciarse un 9,62%, o 881,06 puntos, y situarse en 8.276,43 unidades.
Sus índices se han desplomado a cifras históricas, pero es que en el parqué tokiota no se recuerda
haber perdido más del 20% en apenas dos jornadas desde su creación en 1950. Desde sus máximos
alcanzados en julio de 2007, justo un mes antes del estallido de la burbuja inmobiliaria en
Estados Unidos, su principal índice, el Nikkei, se ha depreciado un 55%.
Batacazo de Sydney y Hong Kong
Un panorama muy similar se ha vivido en Sydney, donde el índice S&P/ASX 200 ha cedido más de un 5%.
La bolsa de Singapur también ha sufrido las turbulencias y ha caído más de un 7%. Lo mismo ha
ocurrido con el parqué de Hong Kong, que ha registrado pérdidas del 7,69%.
La palabra más oída en boca de analistas a la hora de intentar explicar que es lo que ha pasado esta
semana está siendo pánico. "Esto es el pánico total, no se puede decir de otra manera", aseguraba
esta madrugada un experto en Nueva York. "Las tensiones de crédito continúan, se reproducen las
malas noticias industriales y las inquietudes sobre la economía internacional aumentan", resume.
Wall Street encadenó ayer su séptima sesión consecutiva en números rojos desde que el pasado
3 de octubre la Cámara de Representantes de EEUU diera su visto bueno al plan de rescate
financiero diseñado por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, que cuenta con 700.000 millones
de dólares (480.000 millones de euros) para la adquisición de activos líquidos, además de un
importante recorte fiscal, y ha cerrado por debajo de los 9.000 puntos por primera vez desde
2003. Además, el deterioro del Dow Jones se está produciendo con una rapidez que asombra a los
analistas más veteranos de Wall Street, pues el pasado 26 de septiembre cerró por encima de
los 11.000 puntos y apenas una semana después, el 3 de octubre hacía lo propio rozando las
10.000 unidades.
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