El capital riesgo español vuelve a apostar por el
sector tecnológico
Compañías de 'software' y de comunicaciones atraen las mayores
financiaciones, pero Internet sigue generando cautela - La inversión en tecnología aumentará el 15% en 2008 en España
24/01/2008
Que una empresa creada hace cuatro años atraiga 33 millones de euros de inversión en seis meses sólo
ocurre en contadas ocasiones. Que además sea una start-up de Internet creada en España es algo casi
insólito.
En diciembre, MyStrands, la compañía de desarrollo de tecnologías de recomendación social,
protagonizaba estos datos y confirmaba sin quererlo un cambio de ciclo importante: los inversores
y las entidades de capital riesgo en España vuelven a confiar en el sector tecnológico. El año
2008 podría ser decisivo para muchos emprendedores.
Internet acapara el terreno de las nuevas ideas, aunque sigue siendo muy difícil demostrar la
futura viabilidad de estos proyectos. Nombres como Shoomo, SoZiety y Wamba en la red social,
Moneytrackin y Tractis en las aplicaciones web o Tagzania en servicios de localización online
(todas españolas) destacan como promesas de inversión, pero sólo unos pocos consiguen su objetivo.
Sectores tecnológicos más emergentes y de menor riesgo a largo plazo, como la biotecnología y
las energías renovables, suelen llevarse la mayor financiación.
Aunque de forma tímida y para muchos emprendedores insuficiente, lo cierto es que hay cambio
de tendencia. Hasta julio de 2007, el 71% de las inversiones de entidades de capital riesgo
centradas en empresas de nueva creación se produjo en el sector tecnológico, frente al 59%
en el primer semestre de 2006 y el 50% durante el año 2005.
En 2006 se realizaron 276 operaciones de inversión en nuevas empresas de alta tecnología, y
para 2008 se calcula un crecimiento del 15% tanto en financiación como en número de operaciones
cerradas.
La situación es menos favorable en la inversión en start-ups españolas, donde la media es
del millón de euros. Romper la barrera de los cinco millones en una ronda de financiación es
tarea compleja en España. Sólo el 4,2% de las inversiones tecnológicas lograron superar
esta marca en 2006. En el 67% de las operaciones la financiación obtenida no supera el
medio millón.
"Lo que falta en España es una clase media de inversión. Existe un buen caldo de cultivo
para pequeñas empresas que empiezan, pero en proyectos internacionales donde se necesita
financiación a partir de cinco millones de euros el panorama es complicado", asegura
Gustavo García, socio fundador y consejero delegado de BuyVip.
Esta start-up española es precisamente una de las excepciones. En apenas año y medio
ha logrado extenderse a Italia y Alemania, cerrando una última ronda de inversión de
siete millones de euros por parte de la entidad de capital riesgo británica 3i y la
española Active Capital Partners (ACP).
BuyVip ha sido una de las primeras empresas de Internet en España en atraer tal cantidad
desde la burbuja de las puntocom. ¿Por qué? Entre otras cosas, parece haber destapado
un mercado con gran potencial: las comunidades privadas de compras por Internet.
La idea es tan sencilla como el comercio electrónico, más allá de las compras de libros
o billetes de avión. La diferencia está en el componente de exclusividad. Los usuarios,
800.000 en España y 375.000 entre Alemania e Italia, sólo pueden registrarse en la
página por invitación. Una vez dentro, acceden a ofertas de productos de marca,
principalmente ropa y accesorios, con descuentos de hasta el 30%.
Cuenta con 250 marcas diferentes y un modelo de negocio que encanta a los fabricantes:
les libera del stock almacenado difícil de vender de otra forma. Su facturación vuela.
Se ha multiplicado por 10 en 2007 y esperan superar los 12 millones de euros a finales
de 2008.
Desde 2006, BuyVip ha atraído nueve millones de euros de tres entidades de capital
riesgo. La fórmula de García para obtener financiación fue: proyecto con ambición
internacional, equipo directivo experimentado y plan de negocio sólido. "El
componente internacional brilla por su ausencia en muchos proyectos de compañías
españolas; aún tenemos sentimiento de inferioridad".
Primer dinero: los amigos
Los amigos y familiares del propio emprendedor, conocido en la jerga como el family
& friends, suelen ser la primera vía de financiación a la que acuden las empresas
tecnológicas. Son efectivos como ayudas esporádicas, pero no como proceso continuo
de financiación. Otras compañías buscan inversores individuales o business angels.
Múltiples redes regionales conectan inversores privados con emprendedores y cada
vez son más efectivas, como Banc (Red de Business Angels de Cataluña), Madrid i+d
y las redes de inversores de las escuelas de negocio. La tercera vía, la más
socorrida para financiaciones de calado, son los fondos de capital riesgo públicos
como Neotec, o entidades privadas como Innova Capital, Adara o ACP.
El proceso de búsqueda y selección de inversores puede ser complejo y costoso.
Si el proyecto tiene potencial, en seis meses es posible conseguir financiación.
Para lograrlo, es clave contratar asesores y abogados, a un coste que puede
llegar a los 30.000 euros en medio año. Según Ignacio Cavero, fundador y consejero
delegado de LemonQuest, compañía dedicada al desarrollo de juegos para móviles,
"hay que estar financieramente muy preparado. Las negociaciones con los
inversores son muy complicadas y no disponer de un capital mínimo para asesorarte
es un obstáculo". LemonQuest ha obtenido desde 2006 tres millones de euros de
inversión aportados por Debaeque.
Emprendedores como Cavero, de 41 años, que hasta 2003 desarrolló toda su carrera
profesional fuera de España, coinciden en señalar la internacionalización como el
gran problema de las start-ups españolas. "O te internacionalizas o no tienes
nada que hacer. Enfocar tu proyecto más allá de España abre muchas puertas a
los fondos de inversión". Algunas entidades de capital riesgo directamente no
admiten proyectos sin componente internacional. Para conseguirlo, es
fundamental diferenciarse en el mercado, conocer muy bien el entorno
competitivo tanto en España como fuera y desarrollar un sólido plan
de negocio.
A juicio de Thibaud Durand, presidente del comité de venture capital de
la Asociación Española de Entidades de Capital Riesgo, muchos proyectos
buscan levantar uno o dos millones de euros de financiación. Cuando lo
consiguen ya no van más allá. "España debe exigir a sus emprendedores
más ambición, deben agrupar los proyectos pequeños en compañías de
peso y liderar proyectos internacionales".
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