Ventajas de la Refinanciación de
Deudas
¿Qué ventajas ofrece la Refinanciación de deudas?
Todos sabemos los dolores de cabeza que nos supone
ir pagando todas las letras que nos manda el banco a casa.
Al final ya no sabemos lo que hemos pagado ni cuanto hemos pagado.
Tampoco sabemos cuando hemos de pagar a los bancos.
Nos pasan un recibo el día 1 de mes, otro el día 3, el día 7…
al final se nos han llevado todo el dinero de las nóminas y nos han
quedado recibos pendientes con las entidades.
Mediante la Refinanciación de todos los
préstamos conseguimos que únicamente nos pasen un solo recibo
un único día. Esto nos permitirá tener controlados nuestros gastos
y saber que día nos pasa el recibo el banco y que importe nos van a cargar.
Con el resto de ingresos que tenemos, una vez descontado el recibo de la
hipoteca, podremos distribuirlos para pasar el mes. Sabremos si podemos
ir a cenar a un restaurante, al cine, comprar ropa…se tratará de adaptar
nuestro presupuesto y nuestras necesidades a la economía doméstica sabiendo
hasta cuanto podemos gastar llegando a final de mes si
refinanciamos todos los préstamos o deudas.
A lo largo de los años que llevamos en el sector de la financiación nos
hemos dado cuenta que la mayoría de los clientes, la mayoría de los deudores,
desconoce el tipo de interés que está pagando por los préstamos o
créditos que tiene concedidos. El tipo de interés del préstamo hipotecario
es el único del que algunos clientes tienen una ligera orientación de cuál es.
¿Sabían que el tipo de interés de los créditos o préstamos “televisivos” o “rápidos”
está alrededor del 20% anual o incluso más? ¿Y que el tipo de interés de las
tarjetas de crédito que todos llevamos en la cartera o en el monedero supera
también el 20% anual? Estas financiaciones no las puede soportar casi ninguna
persona asalariada ni, evidentemente, casi ninguna familia. Lo único que hacemos
es ir pagando intereses. Utilizamos este tipo de financiación porque es la más
cómoda ya que tenemos acceso a ello sin necesidad de pedírselo a nadie. Y en el
caso de los préstamos o créditos rápidos nos piden pocos requisitos y poca documentación.
Pero en ambos casos el dinero prestado es muy caro.
Con la refinanciación de préstamos o deudas, lo que hacemos es reducir todas estas deudas a
tipo de interés hipotecario. Cualquier persona asume que le saldrá más barato mensualmente
el tener toda la financiación que solicite a un tipo de interés entre el 4% y el 5%
que no a un 20%. La consecuencia de este cambio de financiación será el acabar pagando menos.
Con la agrupación de deudas en un mismo préstamo hipotecario conseguiremos tener una
financiación óptima y todos los préstamos y créditos a un tipo de interés competitivo.
Tenemos la posibilidad de
pagar menos cada mes por el dinero que nos han dejado.
Con la Refinanciación de deudas conseguiremos reducir los pagos, entre otros motivos,
porque reduciremos muchísimo los tipos de interés de la financiación concedida.
Lo pasaremos todo a tipo de interés hipotecario que es mucho más barato que los
tipos de interés de las tarjetas o de los préstamos personales. Es decir,
pagaremos menos dinero por lo mismo.
Nos habremos dado cuenta que en las cuotas
mensuales de las tarjetas de crédito y de los préstamos personales apenas amortizamos
nada ya que casi todo el pago es de intereses. El agrupar deudas, préstamos o
créditos nos permitirá pagar menos dinero cada mes. Podemos reducir desde un 20%
hasta un 80% nuestros pagos. Hemos tenido clientes que han entrado en nuestras
oficinas con préstamos a pagar por importe de 3500€ al mes y les hemos conseguido
unas cuotas de 600€ al mes. Incluso algunos de estos clientes estaban incluidos
en el Asnef o RAI o Experian o tenían algún embargo judicial y Consulting Credit
se lo ha resuelto para que paguen una cuota única sin tener nada en morosidad.
Poner la hipoteca a más años nos permitiría reducir ostensiblemente la cuota a pagar.
Contrariamente a lo que la gente cree, económicamente es lo más eficiente.
Cuando se constituye un préstamo o una hipoteca, realmente lo que debemos es
dinero y no años. Si firmamos una hipoteca a 50 años no significa que tengamos
que estar todos esos años pagándola, sino que ese es el plazo máximo que
nos permite el banco devolver el dinero. Pero la cantidad adeudada,
es decir el saldo pendiente, será el mismo. Podemos montarnos un cuadro
de amortización a un plazo menor (15 años), pero sin tener la obligación
de pago con los bancos.
Pondremos un ejemplo: una hipoteca de 120000€ a 40 años nos supondrá
una cuota mensual de 539€ al mes. Si la pedimos a 10 años nos saldrá
una cuota de 1243€. El ahorro mensual es considerable.
Si quisiéramos pagarla en 10 años lo tendríamos tan fácil como pagar
los 1243€ pero teniendo obligación únicamente de pagar 539€.
Eso quiere decir que si algún mes tenemos alguna dificultad económica
sabemos que con los 539€ cubrimos expediente. Los bancos jamás se
acordarán si hemos estado durante 36 meses amortizando 3 recibos de golpe.
Únicamente se acordarán en el momento que dejemos de pagar un mes.
En ese momento recibiremos llamadas, amenazas de meternos en Asnef,
de que nos van a embargar la casa…
Por qué somos nosotros quienes
queremos ponernos la soga al cuello? Obligaciones de pago con los
bancos las mínimas y las imprescindibles. Todos somos candidatos a
pasar un mal momento: despidos, reparaciones de coche, se nos
estropea la lavadora y el frigorífico la misma semana, alguna
derrama de la comunidad…En esos momentos puntuales nos acordaremos
de lo que nos cuesta pagar y el banco seguro que no aceptará
demoras ni retrasos en la hipoteca. Hay un dato estadístico que
ofrece el Banco de España: el tiempo medio de vigencia de una
hipoteca está entre los 7 y los 8 años. En ese tiempo nos podremos
encontrar con muchas casuísticas: los clientes habrán vendido
la vivienda y comprado otra más grande; habrán ido amortizando
la hipoteca en esos años; habrán cambiado de banco buscando
mejores condiciones económicas; cambiarán de banco para ampliar
la hipoteca; recibirán una herencia y pagarán la totalidad
de la hipoteca…
En todas estas situaciones es evidentemente
que ningún deudor tenía firmado el préstamo o crédito
hipotecario a 7/8 años sino que lo tenía a más plazo.
Además hemos de contar con la depreciación que tiene el dinero.
Una cuota hoy de 539€ es mucho dinero para las economías
domésticas pero dentro de 10 años, esa misma cuota significará
menos repercusión respecto a nuestros sueldos. Ese será el
momento en el que podremos amortizar la hipoteca más alegremente.
Podremos pagar 2, 3 ó 4 recibos de la hipoteca sin que nos
suponga ningún problema y sin reducir nuestra calidad de vida.
¿Ustedes recuerdan en el año 2000, justo antes de la introducción
del Euro cuando podíamos llenar el depósito de gasolina y
llenar el carro de la compra con 5000 pesetas? Hoy con 30€
(que equivalen a las antiguas 5000 pesetas) dudamos mucho que
podamos llenar simplemente la mitad del carro…Es un ejemplo
claro de la depreciación del dinero con el paso de los años.
Esa es la fórmula más eficiente que hemos de buscar y conseguir.
Ampliar al máximo nuestros préstamos para amortizarlos en el menor tiempo que nos sea posible.
Les explicaremos una manera de actuar por parte de los bancos:
cuando vayamos a hacer una amortización el banco siempre nos preguntará
si queremos reducir años o cuota. Nuestra respuesta siempre ha de
ser “reducir cuota”. Nuestro objetivo no es el estar X años pagando a
un banco, sino devolverle a nuestro acreedor todo el dinero que nos ha dejado.
Evidentemente, la situación ideal es amortizar todas las deudas o
préstamos en el menor número de años posibles. Los bancos, en cambio,
“recomiendan” reducir años y no cuotas. ¿Por qué? Porque a los bancos,
una vez han pasado los 5 primeros años en los que se pagan casi exclusivamente
intereses, les sale más rentable que las hipotecas se amorticen en el
menor número de años ya que a partir del sexto año es cuando se empieza a
pagar más capital que intereses. Por lo tanto el banco lo que quiere es
recuperar su dinero cuanto antes. Por eso los bancos siempre nos recomendarán
amortizar años en lugar de cuota. Lo que nos dicen con su recomendación es
lo que más interesa a la entidad pero no al cliente. Jamás olvidemos que todas
las entidades no dejan de ser un negocio que miran sus cuentas de resultados
a final de año. Unas tratarán obtener mayores dividendos para sus accionistas
(bancos) y otras intentarán ampliar su obra social y coger más representación en el mercado (cajas).
Mediante el producto financiero de refinanciación de deudas o préstamos,
cabe la posibilidad de que también se incluya en la financiación
solicitada un dinero que permita cancelar o
pagar un préstamo o
crédito que está en cualquier archivo de morosidad
en el que te
incluyen las entidades bancarias en caso de impago o morosidad
como Asnef, RAI o Experian. También se puede pedir
dinero para
cancelar los posibles embargos judiciales que se estén reclamando.
Se cancelarán todos los préstamos pendientes de pagar dentro del
préstamo hipotecario que se solicite. Por lo tanto, al agrupar los
préstamos resolveremos la difícil situación que supone el estar
incluido en archivos de morosidad como Asnef, RAI o Experian.
De esta manera evitaremos que el préstamo entre en una situación
de Embargo con todos los gastos que la deuda conlleva: gastos de abogado,
de procurador, intereses de demora…
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